El docente de la Universidad de Málaga, Joaquín Franco, propone a los estudiantes de secundaria aprender la tabla periódica a través de actividades lúdicas, como una partida de cartas.
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Jueves 16 de julio de 2015 | UNIVERSIDAD DE MÁLAGA
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El profesor de la Universidad de Málaga Antonio Joaquín Franco lleva más de una década desarrollando actividades de innovación educativa dentro de las aulas. Este docente, también profesor de secundaria en el Instituto Juan Ramón Jiménez de Málaga, propone el uso de juegos clásicos como fórmula para motivar a los alumnos de secundaria en el estudio de la Química, pero ¿es posible aprender la tabla periódica jugando a las cartas? Los resultados así lo avalan.
“Resulta más que satisfactorio comprobar que los estudiantes que utilizan esta metodología de trabajo, basada en juegos de toda la vida, aprenden más que aquellos que siguen las fórmulas de siempre”, señala el profesor Franco, quien destaca también que el éxito de este trabajo radica en que estos alumnos ven el aprendizaje como una actividad lúdica que les motiva a superarse.
Así, más de 300 alumnos de secundaria de distintos institutos de Málaga, Cádiz y Valencia han trabajado durante los últimos años de acuerdo a esta metodología educativa. Una partida de cartas con los símbolos de la tabla periódica, naipes que elaboran los propios estudiantes, autodefinidos de elementos químicos, circuitos eléctricos para reconocer materiales conductores o aislantes, e, incluso, un bingo científico, son algunas de las actividades de innovación que propone este profesor.
“Resulta más que satisfactorio comprobar que los estudiantes que utilizan esta metodología de trabajo, basada en juegos de toda la vida, aprenden más que aquellos que siguen las fórmulas de siempre”, señala el profesor Franco, quien destaca también que el éxito de este trabajo radica en que estos alumnos ven el aprendizaje como una actividad lúdica que les motiva a superarse.
Así, más de 300 alumnos de secundaria de distintos institutos de Málaga, Cádiz y Valencia han trabajado durante los últimos años de acuerdo a esta metodología educativa. Una partida de cartas con los símbolos de la tabla periódica, naipes que elaboran los propios estudiantes, autodefinidos de elementos químicos, circuitos eléctricos para reconocer materiales conductores o aislantes, e, incluso, un bingo científico, son algunas de las actividades de innovación que propone este profesor.


















