Aquellas personas que mejor han conservado la salud y su productividad con el paso de los años son aquellas que han mantenido su peso estable en los últimos 50 años. Pescados azules, vegetales, soja, frutos rojos, nueces y algunas especias, los mejores aliados de nuestro cerebro.
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Viernes 17 de julio de 2015 | SOCIEDAD ESPAÑOLA DE NEUROLOGÍA
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En la época estival es común que se descuiden los buenos hábitos alimenticios, se modifiquen los horarios de la comida, se realicen ciertos excesos -principalmente de grasas y azúcares- que no suelen ser beneficiosos ni para los pacientes neurológicos ni tampoco para la población general, y más si se mantienen de forma prolongada.
“Cuidar nuestra alimentación, también durante el verano, y estabilizar los horarios de comida, sobre todo aquellas personas que padecen alguna enfermedad neurológica que no suele adaptarse bien a los cambios en los ritmos biológicos, como por ejemplo aquellas que sufren migrañas u otro tipo de cefaleas, es uno de los principales consejos que se pueden dar para seguir cuidando nuestro cerebro en verano”, explica el Dr. Carlos Tejero, Vocal de la Sociedad Española de Neurología.
A pesar de los beneficios que una buena alimentación tiene sobre nuestra salud en general y sobre nuestro cerebro en particular, hay que tener en cuenta que los hábitos saludables tendrán un mejor resultado cuanto más tiempo llevemos practicándolos. Existen estudios que han relacionado el control calórico o la frugalidad –es decir, reducir al menos un 20% del aporte calórico recomendado- con un menor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Parkinson, así como otros que indican que aquellas personas que mejor han conservado la salud y su productividad con el paso de los años son aquellas que han mantenido su peso estable en los últimos 50 años. “Por lo tanto, aunque de vez en cuando podamos darnos un capricho, y más cuando estamos descansando y de vacaciones, debemos al menos intentar que éstos sean una excepción, ya que se estima que los españoles aumentamos una media 3 kilos cada verano”, explica el Dr. Carlos Tejero.
“Cuidar nuestra alimentación, también durante el verano, y estabilizar los horarios de comida, sobre todo aquellas personas que padecen alguna enfermedad neurológica que no suele adaptarse bien a los cambios en los ritmos biológicos, como por ejemplo aquellas que sufren migrañas u otro tipo de cefaleas, es uno de los principales consejos que se pueden dar para seguir cuidando nuestro cerebro en verano”, explica el Dr. Carlos Tejero, Vocal de la Sociedad Española de Neurología.
A pesar de los beneficios que una buena alimentación tiene sobre nuestra salud en general y sobre nuestro cerebro en particular, hay que tener en cuenta que los hábitos saludables tendrán un mejor resultado cuanto más tiempo llevemos practicándolos. Existen estudios que han relacionado el control calórico o la frugalidad –es decir, reducir al menos un 20% del aporte calórico recomendado- con un menor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Parkinson, así como otros que indican que aquellas personas que mejor han conservado la salud y su productividad con el paso de los años son aquellas que han mantenido su peso estable en los últimos 50 años. “Por lo tanto, aunque de vez en cuando podamos darnos un capricho, y más cuando estamos descansando y de vacaciones, debemos al menos intentar que éstos sean una excepción, ya que se estima que los españoles aumentamos una media 3 kilos cada verano”, explica el Dr. Carlos Tejero.




