Los investigadores comparan el aire exhalado de cigarrillos de tabaco y electrónicos mediante cromatografía de gases. El trabajo se ha publicado en ‘Journal of Chromatography A’
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Martes 8 de septiembre de 2015 | CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS
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Algunos expertos consideran los cigarrillos electrónicos una alternativa para dejar de fumar pero existen dudas sobre los compuestos que permanecen en el organismo al vapear. Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado un método para analizar y comparar los compuestos que se absorben al fumar cigarrillos de tabaco y cigarrillos electrónicos. El trabajo se ha publicado en la revista Journal of Chromatography A.
“Los resultados revelan que los cigarrillos electrónicos suministran nicotina a las personas que fuman pero no otros contaminantes que se transfieren con el tabaco, como el benceno, que es cancerígeno. Es decir, en la comparativa los electrónicos resultan menos dañinos para el organismo, si bien lo ideal es no fumar”, explica Joan Grimalt, investigador del CSIC en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua.
La técnica empleada por Grimalt y Esther Marco, del mismo centro de investigación, permite conocer los compuestos que permanecen en el organismo a partir de los análisis de aire exhalado de los voluntarios dentro de un dispositivo de recogida de aliento, que se muestrea posteriormente por absorción en unos cartuchos. Y estos cartuchos se analizan después por cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas.
“Los resultados revelan que los cigarrillos electrónicos suministran nicotina a las personas que fuman pero no otros contaminantes que se transfieren con el tabaco, como el benceno, que es cancerígeno. Es decir, en la comparativa los electrónicos resultan menos dañinos para el organismo, si bien lo ideal es no fumar”, explica Joan Grimalt, investigador del CSIC en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua.
La técnica empleada por Grimalt y Esther Marco, del mismo centro de investigación, permite conocer los compuestos que permanecen en el organismo a partir de los análisis de aire exhalado de los voluntarios dentro de un dispositivo de recogida de aliento, que se muestrea posteriormente por absorción en unos cartuchos. Y estos cartuchos se analizan después por cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas.


