La cronicidad y polimedicación de los pacientes mayores complica el manejo farmacológico por parte del geriatra y dificulta el cumplimiento y la adherencia al tratamiento por parte del paciente.
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Viernes 3 de julio de 2015 | SOCIEDAD ESPAÑOLA DE GERIATRÍA Y GERONTOLOGÍA
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El envejecimiento de la población española es un hecho demostrado y las proyecciones para los próximos años no hacen más que exagerar los cambios demográficos que ya se están dando.
Estos cambios demográficos (menos natalidad, menos mortalidad y mayor expectativa de vida al nacer) se han dado en paralelo con un cambio en el patrón de la enfermedad (morbilidad) y mortalidad. Este nuevo patrón de morbilidad ha ido evolucionando desde las enfermedades agudas, infectocontagiosas, de carácter transmisible hacia las enfermedades no transmisibles, fruto de los hábitos y estilos de vida (sedentarismo, estrés, etc.) de carácter degenerativo, con tendencia a la cronicidad y a la asociación de más enfermedades por persona. Esta pluripatología imprime un cierto grado de fragilidad clínica, con deterioro funcional, pérdida de autonomía y discapacidad del paciente.
Estos cambios demográficos (menos natalidad, menos mortalidad y mayor expectativa de vida al nacer) se han dado en paralelo con un cambio en el patrón de la enfermedad (morbilidad) y mortalidad. Este nuevo patrón de morbilidad ha ido evolucionando desde las enfermedades agudas, infectocontagiosas, de carácter transmisible hacia las enfermedades no transmisibles, fruto de los hábitos y estilos de vida (sedentarismo, estrés, etc.) de carácter degenerativo, con tendencia a la cronicidad y a la asociación de más enfermedades por persona. Esta pluripatología imprime un cierto grado de fragilidad clínica, con deterioro funcional, pérdida de autonomía y discapacidad del paciente.

















