CIRCE plantea un nuevo sistema de ventanas con materiales de cambio de fase que ahorran energía en la climatización. La Universidad de Zaragoza ha participado junto a Francia, Croacia, Italia, Eslovenia en el proyecto europeo Emilie durante tres años.
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Viernes 7 de agosto de 2015 | UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
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Ventanas con materiales que tienen la propiedad de cambiar su estado dependiendo de la temperatura exterior para ahorrar energía en la climatización de un edificio. Esta es una de las soluciones planteadas por el Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (CIRCE) de la Universidad de Zaragoza, dentro del proyecto europeo Emilie, que a lo largo de tres años, y en colaboración con varios países, ha conseguido desarrollar y demostrar la viabilidad de nuevas soluciones de eficiencia energética en los edificios.
En concreto, este proyecto europeo ha conseguido hasta seis soluciones que se han basado en la utilización de nuevas tecnologías. CIRCE ha demostrado la eficacia de utilizar materiales de cambio de fase en ventanas, para conseguir ahorrar energía en el uso de la climatización. Estos materiales durante el día pasan de estado sólido a líquido, absorbiendo y almacenando el calor del exterior, y así mantienen la temperatura interior. Por la noche se produce el efecto contrario, y el material cambia de líquido a sólido, cediendo el calor almacenado al interior del edificio. De este modo consiguen reducir las oscilaciones en la temperatura interior debido a las variaciones de la temperatura exterior.
En concreto, este proyecto europeo ha conseguido hasta seis soluciones que se han basado en la utilización de nuevas tecnologías. CIRCE ha demostrado la eficacia de utilizar materiales de cambio de fase en ventanas, para conseguir ahorrar energía en el uso de la climatización. Estos materiales durante el día pasan de estado sólido a líquido, absorbiendo y almacenando el calor del exterior, y así mantienen la temperatura interior. Por la noche se produce el efecto contrario, y el material cambia de líquido a sólido, cediendo el calor almacenado al interior del edificio. De este modo consiguen reducir las oscilaciones en la temperatura interior debido a las variaciones de la temperatura exterior.