En los primeros estudios que se realizaron con modelos animales, se comprobó que las células madre derivadas del tejido adiposo tienen capacidad de generar cardiomiocitos (células del miocardio o músculo cardiaco) y células vasculares.
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Sábado 15 de agosto de 2015 | SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CARDIOLOGÍA
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El tejido adiposo ha adquirido en los últimos años un importante potencial en la medicina regenerativa, debido a las características reparadoras de las células madre mesenquimales que se extraen de la grasa. En el ámbito de las patologías cardiovasculares, ha sido en la enfermedad cardiaca coronaria y, en concreto, en el infarto de miocardio, donde estas células madre han demostrado seguridad y eficacia.
Un artículo de revisión publicado en Revista Española de Cardiología (REC), cuya primera firmante es la Dra. Lina Badimón, vicepresidenta de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y del Centro de Investigación Cardiovascular CSIC-ICCC, Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, pone en relieve el potencial de estas células en la enfermedad isquémica coronaria y, tras analizar los ensayos clínicos fases I y II, es decir, aún iniciales, concluye que su uso preserva la función cardiaca, mejora la perfusión cardiaca y reduce el tamaño de las cicatrices del tejido dañado.
¿Cómo logran las células madre derivadas del tejido adiposo estos resultados? "Al tratarse de células metabólicas muy activas, cumplen un papel clave en la revascularización de los tejidos cardiacos dañados, evitan la muerte celular y secretan factores angiogénicos, es decir, aquellos que promueven la formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de otros preexistentes", explica la Dra. Badimón.
Un artículo de revisión publicado en Revista Española de Cardiología (REC), cuya primera firmante es la Dra. Lina Badimón, vicepresidenta de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y del Centro de Investigación Cardiovascular CSIC-ICCC, Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, pone en relieve el potencial de estas células en la enfermedad isquémica coronaria y, tras analizar los ensayos clínicos fases I y II, es decir, aún iniciales, concluye que su uso preserva la función cardiaca, mejora la perfusión cardiaca y reduce el tamaño de las cicatrices del tejido dañado.
¿Cómo logran las células madre derivadas del tejido adiposo estos resultados? "Al tratarse de células metabólicas muy activas, cumplen un papel clave en la revascularización de los tejidos cardiacos dañados, evitan la muerte celular y secretan factores angiogénicos, es decir, aquellos que promueven la formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de otros preexistentes", explica la Dra. Badimón.
