Un equipo internacional dirigido por el CSIC ha identificado una molécula que causa la muerte de células tumorales. La molécula ha sido probada con eficacia en animales y se estudia su aplicación como terapia antitumoral en humanos.
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Lunes 17 de agosto de 2015 | CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS
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Un equipo internacional dirigido por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto un nuevo tipo de fármaco con un potente efecto antitumoral en modelos animales de cáncer colorrectal y melanoma. Varias compañías se han interesado en el compuesto para estudiar sus posibles aplicaciones como terapia antitumoral en humanos. Los resultados del estudio se publican en la revista Cancer Cell.
Los investigadores han identificado una molécula, DEL-22379, que logra causar la muerte de las células tumorales, según explica el director del estudio, Piero Crespo, investigador del CSIC en el Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria. “Hasta la fecha, se ha comprobado la eficacia de DEL-22379 en modelos animales de cáncer de colon y de melanoma, pero también se ha empezado a ensayar para cáncer de tiroides, pulmón y páncreas”, añade.
En el desarrollo de los cánceres tiene una importancia crucial la ruta bioquímica RAS-ERK: “Aproximadamente el 50% de los tumores humanos portan mutaciones en algún componente de la ruta bioquímica RAS-ERK, a través de la cual las células regulan su proliferación”, explica Crespo.
Los investigadores han identificado una molécula, DEL-22379, que logra causar la muerte de las células tumorales, según explica el director del estudio, Piero Crespo, investigador del CSIC en el Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria. “Hasta la fecha, se ha comprobado la eficacia de DEL-22379 en modelos animales de cáncer de colon y de melanoma, pero también se ha empezado a ensayar para cáncer de tiroides, pulmón y páncreas”, añade.
En el desarrollo de los cánceres tiene una importancia crucial la ruta bioquímica RAS-ERK: “Aproximadamente el 50% de los tumores humanos portan mutaciones en algún componente de la ruta bioquímica RAS-ERK, a través de la cual las células regulan su proliferación”, explica Crespo.