El arbolado urbano es un elemento fundamental de las ciudades, como lo es la iluminación o las calles, requiere de un mantenimiento técnico adecuado realizado por profesionales especializados, ajeno a presiones e intereses políticos o circunstanciales. Su correcta gestión evita riesgos para los ciudadanos.
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Martes 11 de agosto de 2015 | COLEGIO OFICIAL DE INGENIEROS TÉCNICOS FORESTALES
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Todo árbol urbano, y más si es de grandes dimensiones, supone un riesgo. La pregunta clave es: ¿Qué riesgos estamos dispuestos a asumir?. La seguridad del patrimonio arbóreo en las vías publicas, espacios ajardinados, incluso propiedades privadas con arbolado particular compete normativamente a los organismos públicos y debe ser la prioridad de los técnicos y responsables políticos.
El Plan de Gestión del Arbolado Urbano, tanto del arbolado viario como el de los parques y jardines y propiedades particulares debe ser fruto de un trabajo multidisciplinar y con participación pública. El plan director debe tener tres partes: evaluación del arbolado, protocolos de actuación para su conservación y correcto mantenimiento, y planes de gestión del riesgo y del peligro.

El Plan de Gestión del Arbolado Urbano, tanto del arbolado viario como el de los parques y jardines y propiedades particulares debe ser fruto de un trabajo multidisciplinar y con participación pública. El plan director debe tener tres partes: evaluación del arbolado, protocolos de actuación para su conservación y correcto mantenimiento, y planes de gestión del riesgo y del peligro.
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