Por primera vez se han detectado en el cometa 67P chorros emergiendo de los pozos y el hundimiento de sus paredes, ambos hallazgos de investigadores del CSIC. La cavidad circular se forma al derrumbarse su techo por el denominado “colapso de sumidero”, las paredes quedan expuestas y se observan chorros de gas y polvo.
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Viernes 3 de julio de 2015 | CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS
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En 1988 se hallaron, en el núcleo del cometa Halley, unas cavidades circulares y profundas similares a pozos naturales. El origen de estas estructuras, habituales en los cometas, se ha discutido durante décadas. Ahora, las observaciones del cometa 67P Churyumov-Gerasimenko con la cámara OSIRIS (Optical, Spectroscopic, and Infrared Remote Imaging System) de la misión Rosetta, de la Agencia Espacial Europea, han permitido detectar por primera vez actividad en los pozos cometarios así como establecer el mecanismo que los produce. La investigación, en la que participan investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Astrofísica de Andalucía y el Centro de Astrobiología, se ha publicado este miércoles en la revista Nature.
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| Vista de varios “pozos” en el cometa 67P. (Foto: ESA/Rosetta/MPS para el equipo OSIRIS) |
