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La dislexia es una disfunción principalmente neurológica, no visual

Según un estudio de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), las alteraciones de la motilidad ocular no inciden de forma directa en la dislexia.
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Miércoles 16 de septiembre de 2015 | UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO
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Ibone Saralegui, autora de la tesis 'Análisis mediante resonancia magnética funcional de las redes neuronales para la lectura en niños con dislexia', señala que la dislexia no tiene cura, pero que un tratamiento correcto y precoz puede mejorar notablemente la capacidad lectora y de comprensión de los afectados por esta alteración. Por otra parte, el porcentaje de disléxicos es muy superior entre los hablantes de lenguas opacas, tales como el inglés y el francés, según el citado estudio.

"La dislexia es la dificultad que presentan algunos niños para adquirir las destrezas lectoras, dificultad que les impide alcanzar con normalidad los aprendizajes relacionados con la escritura, independientemente de sus otras destrezas cognitivas, tales como la inteligencia, el razonamiento o la memoria", explica la neurorradióloga Ibone Saralegui en su tesis. Históricamente, se ha asociado la dislexia a problemas de percepción visual, pero las investigaciones más recientes desmienten dicha asociación.

Saralegui es la autora de una de estas investigaciones, llevada a cabo junto con el oftalmólogo Ricardo Martínez, realizada mediante resonancia magnética funcional (en inglés, fMRI, functional Magnetic Resonance Imaging) para evaluar la red neuronal relacionada con la lectura en niños con dislexia que no hayan recibido tratamiento específico con anterioridad. Los resultados del estudio muestran que los lectores con dislexia parecen tener una red neuronal para la lectura diferenciada de los normolectores y de aquellos con alteraciones de la motilidad (movilidad) ocular.

A pesar de sufrir un ictus, los niños recuperan la funcionalidad cerebral del área afectada

Los autores del trabajo han encontrado sorprendentemente que, de los datos empíricos obtenidos de niños con zonas dañadas por derrame cerebral se desprende que las partes afectadas se comportan como un cerebro sano y no como un cerebro lesionado, como cabría esperar.
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Jueves 25 de junio de 2015 | UNIVERSITAT POMPEU FABRA
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Debido a la lateralidad que presentan los seres humanos, cada hemisferio cerebral está especializado en una serie de funciones. Por ejemplo, el lenguaje suele estar focalizado en el hemisferio izquierdo y la percepción en el derecho.

Los niños que sufren una lesión cerebral prenatal o perinatal con derrame cerebral desarrollan funciones cognitivas notablemente normales en ciertas áreas tales como las que tienen que ver con las competencias lingüísticas. Una posible explicación a este hecho ha sido que las regiones cerebrales del hemisferio cerebral no afectado podrían suplir las funciones de la contraparte dañada.

Pero a los neurólogos se les hace difícil determinar, después de una lesión cerebral, si los cambios en la actividad neuronal se deben a los daños causados ​​por la lesión en sí misma, o si son causados ​​por los procesos relacionados con la reorganización del cerebro después de la lesión.

Aprender a leer cambia nuestra forma
de ver el mundo

Un estudio del centro vasco BCBL prueba que la adquisición de la lectura modifica las capacidades perceptivas de los seres humanos
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Martes 18 de marzo de 2014 | BASQUE CENTER ON COGNITION, BRAIND AND LANGUAGE
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Cuando aprendemos a leer nuestro cerebro cambia. Los recientes avances en neurociencia han demostrado que la adquisición de la lectoescritura produce cambios en diversas áreas del cerebro, tanto a nivel estructural como a nivel funcional. Los cambios principales son sin duda aquellos que se refieren directamente a la conducta lectora y al modo en el que el cerebro procesa la información ortográfica, pero curiosamente las consecuencias derivadas de aprender a leer se extienden también a otros aspectos de la percepción humana.

Los lectores muestran un patrón de comportamiento muy peculiar que hace que por un lado identifiquen perfectamente las diferencias entre palabras que se parecen en su ortografía (por ejemplo, identificando que las palabras “gatas”, “patas” y “gafas” son diferentes pese a que visualmente se parezcan mucho), mientras que por otro lado pasan por alto alteraciones importantes en el orden de las letras, pudiendo leer de manera bastante fluida frases como “En el retsaurante pedimos un posrte de cholocate fantátsico”.

Somos capaces de leer cadenas de letras con alteraciones en la posición original de las letras, según el doctor Jon Andoni Duñabeitia, investigador del Basque Center on Cognition, Brain and Language, a causa del “alto nivel de flexibilidad en la codificación del orden y de la identidad de las letras que todo lector experto tiene, lo que le permite leer de manera rápida sin centrar constantemente la atención en cada una de las letras que forman cada una de las palabras”.